
Inmateriales. Jesús Soto, un homenaje
La creación artística es una fuerza que debemos conducir de preferencia hacia la exploración del espacio… del universo… de realidades infinitas que nos rodean y de las cuales tenemos apenas conciencia…”, con esas palabras, Jesús Soto (Ciudad Bolívar, 1923-París, 2005), describió la filosofía que como artista definió su ruta, hasta convertirlo en el genio universal que cumple en este 2023 cien años.
En el Centro Cultural nos unimos a la celebración a nivel mundial del centenario de Jesús Soto con la exposición Inmateriales, donde tendremos la oportunidad y el privilegio de disfrutar en una misma sala de extraordinarias obras de este ilustre artista que nos permiten entender su visión e interpretación de la luz, piezas que poseen la capacidad de representar en una superficie bidimensional un espacio tridimensional de formas geométricas y colores, con la intención de expresar de forma artística y visual aspectos científicos que fueron parte de su investigación, que tenía como objetivo principal, encontrar el canal para vincular la percepción del espacio en el cual vivimos, con sus espectadores.
Jesús Soto logró así que sus propuestas conquistaran el respeto y la admiración dentro y fuera de nuestras fronteras, creaciones de un prestigio y valor para el mundo del arte y la cultura que hoy en día representan un orgullo para todos los venezolanos. Sus obras –que trascienden y que han sido expuestas en los museos más importantes del mundo como el Tate Modern de Londres, el Museo de Arte Moderno de Nueva York, el Centro George Pompidou de París, entre otros–, son claras evidencias de la grandeza de su legado artístico.
Este Centro Cultural se siente honrado y agradecido muy especialmente con Isabelle Soto, hija del artista y Presidenta de la Fundación Jesús Soto, por haber acogido con entusiasmo nuestro proyecto expositivo.
También agradecemos a la Corporación Digitel y a su Presidente, Luis Bernardo Pérez, cuyo compromiso con la cultura en nuestro país se alinea con el nuestro, al querer mostrar a las nuevas generaciones el valor de los artistas venezolanos que, como Jesús Rafael Soto, han dejado una huella en el arte universal.
Con esta celebración, continuamos entregados al compromiso de seguir contribuyendo a las artes en Venezuela con la pasión que nos caracteriza.
María Beatriz Hernández de Vargas
Presidenta Ejecutiva
Centro Cultural BOD
Con esta exposición titulada Inmateriales / Jesús Soto, un homenaje, el Centro Cultural BOD busca rendirle homenaje a uno de los más significativos artistas venezolanos del siglo XX en el primer centenario de su nacimiento. Este gran artista, en efecto, conformó sus obras en torno a una convicción central: la idea de que el universo, tal y como nos permite concebirlo el desarrollo de la ciencia moderna, no es una realidad estrictamente material, como lo pensaron durante siglos la ciencia y la filosofía occidentales, sino un orden en cuya intimidad rigen fuerzas electromagnéticas y que, por ello mismo, son fundamentalmente inmateriales.
Que lo que vemos —lo duro y lo blando, lo sólido y lo líquido, lo claro y lo oscuro— a la escala macros cópica que es la nuestra, no es sino la consecuencia de fuerzas invisibles e inmateriales que rigen el mundo en su intimidad, y que un arte de nuestro tiempo debía de alguna manera buscar las vías para hacerlas, sino visibles, al menos concebibles, integrándolas al imaginario y la sensibilidad contemporáneas.
De allí que, desde 1950, Soto haya centrado sus estrategias estéticas en torno a la búsqueda de situaciones vibratorias y de cuerpos por así decir virtuales; esto es, como entidades que no responden a la idea habitual de objetos ocupando simplemente un espacio vacío, sino como realidades por así decir “sustentadas” por fuerzas inmateriales, consecuencia emergente de esas fuerzas y no simples cuerpos compactos. Al hacerlo, además, Soto le dio cuerpo visible —fueron el equivalente estético— de las esperanzas de un pequeño país que soñó con ser moderno, organizado y limpio, morada de ciudadanos que gozaban de un considerable bienestar material y espiritual. Sus obras, pues, no solo materializan un concepto nuevo, y moderno, del mundo, sino que acompañaron a la nación donde había nacido (Venezuela) en sus esperanzas modernizadoras, en su deseo de alcanzar un desarrollo físico, político, social y cultural, a la par de las grandes naciones democráticas de Occidente.
Soto representa, por ello mismo, la forma estética más acabada que hayan podido adquirir entre nosotros los proyectos de modernización característicos del siglo XX. De allí que esta exposición se piense no solo como un homenaje a la obra de un gran artista en el centenario de su nacimiento, sino también como recordatorio de las esperanzas que guiaron la acción de los venezolanos durante casi un siglo de vida ciudadana.
En el plano estrictamente museográfico, la exposición cobrará la forma de un contrapunto entre un conjunto significativo de las obras producidas en diversos momentos de su carrera, especialmente aquellas donde se haga visible la voluntad de construir cuerpos aéreos, objetos que son más una consecuencia de las relaciones establecidas entre los diversos elementos que las constituyen, que cuerpos en sí independientes. Formas que no podemos aislar en el espacio, porque perderían toda consistencia e incluso, sencillamente, dejarían de ser lo que son, o lo que aparentan ser ante la mirada de sus espectadores.
Ariel Jiménez
Curador
Los inmateriales de Soto Jesús
